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17 nov 2020

Y SI MAÑANA...

Y si mañana te buscó...
Y se apagá la luz...
Y si mañana cuándo te despiertes.
Ya no esté.
Sabrás qué de una otra forma.
Nos mezclamos. 
Y entre sabores agridulces.
Nos saboreamos.
Si mañana quedá servido el café...
Y no me doy cuenta, qué no te amé tanto.
Cómo quería y dejé qué se enfríe.
Igual siempre lo tomó, aúnque ya está frío.
Si mañana no llegas a comer y se vence la comida en la heladera.
Porqué sabés muy bien.
Qué tengo cierto rechazo de comer sola o acompañada.
Y no es maña es simplemente...
Qué mis almuerzos no fuerón los mejores... 
Y me trató mal 
Aún después de tantos años.
Sabés muy bien todo sobre mi...
Y yo sobre ti.
Sobre tus vagos deseos, de quedarte aquí y no dejar nada pendiente.
De yo siempre esperando qué eso no pasé.
Sabés qué no puedo dormir.
Y doy vueltas horas, antes de acostarme.
Y sigó despierta esperandó qué te duermas, para volver a levantarme y fumar en la parte más silenciosa de la casa.
Sabés qué me enojá, todo lo qué se me demanda aúnque igual lo haga.
Es qué siempre llevé la contrá.
A lo estructurado.
Lo cotidiano.
Lo normal.
Y también se qué no te gusta qué me vaya.
Porqué no queres quedarte sólo.
Aúnque estamos frente a frente.
Y no nos digamos nada.
Pero yo si buscó...
A veces esa soledad, de quedarme en casa.
Con la música fuerte hago todo los qué haceres, bailó y cantó.
Sin qué nadie sepa...
Qué amó esa soledad.
Sí, mañana la puerta queda abierta.
Y vos ya no estás...
Qué será de mis preguntas tontas... 
Qué te hacen sonreír y mirarme con esa dulce mirada pícara.
Sé qué nada es predecible o impredecible 
Cómo se diga.
Qué puedes meterte en nuestras cama.
Y dibujar estrellas bajó las sábanas.
Qué besarte...
Me queda cómo el perfume, de cada mañana al salir de casa 
Qué tus enojos son una buena ocasión para escribir cientos de versos...
Y qué la intriga te come la cabeza.
De saber qué dirán...
Y no lo niego son las mejores poesías qué escribo, con aires de mala excusa.
Pero son tuyos y míos.
Si mañana te abrazó muy fuerte.
Y te digó lo bello qué me regala la vida es...
No pensar.
No hablar.
No sentir.
No respirar.
Y no mirar.
Aquí adentro, en este corazón.
Está la llave para cerrar cada puerta.
Qué dejé abierta.
Aquí en el latido, qué se va apagando.
Se va quedando, sin pulso.
Está, todo lo qué soy.
Todo lo qué amasamos con harinas de paciencia.
De tristezas.
De alegrías 
De idas y venidas.
De portazos.
Y profundo amor a oscuras 
Y con la luz encendida
Mirándonos.
Besándonos.
Cómo vos lo dijiste alguna ves.
Tenemos más años juntos, qué lo qué viví con mis padres.
Y es cierto...
Es la masa, ya leudada.
Lista para cocinar. 
Años.
Amor.
Encuentros 
Desacuerdos.
Y si mañana...
Mañana, ojalá ya no sea tarde...
                                  Natalia Yarad

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