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13 ago 2015

Cómo la soledad afecta la salud


La soledad puede tener un efecto muy similar al del estrés crónico en nuestra salud cerebral, y también puede afectar a nuestros sistemas endocrino e inmune, por lo que podemos desarrollar más enfermedades.
En momentos de tristeza, rabia o decepción muchas personas prefieren aislarse y buscar su tranquilidad en la soledad.
No obstante, llega un momento en que regresa la calma y con ella la necesidad de volver a sentir la compañía y el apoyo de todas esas personas que de una u otra forma motivan a vivir.
Son muy pocas las personas que por decisión propia deciden quedarse solas, ya que estar rodeados de más gente y sentirse importante para alguien es una necesidad innegable.

Lo triste es que algunas personas, sobre todo al llegar a la vejez, sufren de aislamiento por parte de su familia y seres queridos quedando muchas veces en completo abandono hasta el día de su muerte.
Al respecto ya se han hecho investigaciones y se ha encontrado que la soledad es un problema grave de infelicidad que incide en la mortalidad prematura.
También está asociada con el deterioro de la salud mental y enfermedades cardiovasculares, hipertensión y demencia.
¿Cómo afecta la soledad a los adultos mayores?
Se estima que el 10% de los adultos mayores padecen de soledad maligna, es decir, aquella que compromete su salud física y emocional.
De todos ellos, un 70% tiene un problema de salud grave asociado con la soledad, tanto en el campo psicológico como en el físico.
A nivel general, la soledad influye en la salud cerebral de una forma muy similar al estrés crónico. Ambos provocan una respuesta negativa del sistema endocrino e inmunológico, lo que a su vez hace que organismo sea más propenso a desarrollar diferentes patologías.
Según el director del Instituto de Investigaciones Psiquiátricas (IIP), el doctor Manuel Martín Carrasco, las enfermedades más comunes por el estado de soledad son “la hipertensión arterial, la diabetes, las infecciones repetidas, la ansiedad y la depresión”.
En el caso de las personas ancianas, los efectos son más directos y negativos debido a la disminución de la resiliencia fisiológica, es decir, la capacidad que tiene el organismo para soportar y adaptarse a condiciones adversas, además de su reducción en los mecanismos de reparación como consecuencia misma del envejecimiento.


Lo más preocupante es que se estima que el problema de soledad de los adultos mayores va en aumento y en unos años se podría convertir en un problema de salud pública mundial.
Para los expertos en el tema, cualquier reducción en la soledad puede significar un efecto beneficioso en la salud del adulto mayor, puesto que se considera que “el principal factor que asegura una buena calidad de vida es tener relaciones sociales”.
Soledad
El presidente de la Organización Women’s Royal Voluntary Service, David McCullough, quien cuenta con el apoyo de más de 40.000 voluntarios apoyando a los adultos mayores del Reino Unido, asegura que la problemática de la soledad y sus consecuencias en la salud se están extendiendo.
Él y su grupo de voluntarios están tratando de ayudar a las personas desamparadas, principalmente ancianos que, en condiciones de soledad, ya padecen enfermedades, pérdida de la movilidad y problemas mentales.
Los datos revelados en el Reino Unido muestran que gran parte de la población de adultos mayores se sienten solos o muy solos, en especial a partir de los 65 años.
Por esto, teniendo en cuenta que cualquier contacto social al día puede disminuir los efectos de la soledad, la Organización Women’s Royal Voluntary Service trabaja para alimentar, cobijar y tratar de acompañar a aquellos que por una u otras razones quedaron solos en este mundo.
Cuando el adulto mayor está en condiciones de soledad uno de los factores que desempeñan un papel determinante es el tipo de actividad social que tuvo durante el resto de su vida.
En este sentido, es más complicado darle tratamiento y apoyo a un anciano que toda la vida tuvo dificultades para socializar y que fue marcado por el rechazo, la desorganización o el temor.
No obstante, con un tratamiento personalizado y una intervención psicológica e, incluso, psiquiátrica, es posible dar solución a todas esas situaciones que en otros momentos de la vida no fueron resueltas.
Además, los grupos de apoyo, los servicios que ofrecen amistades, los grupos para la tercera edad y el solo hecho de tener una conversación con alguna persona durante el día puede contribuir a superar la soledad y mejorar la salud en muchos aspectos.

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