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23 mar 2015

Amurallar el propio sufrimiento...

La cólera o la rabia colectiva es también una función natural. Existe
el fenómeno de la lesión de grupo, el dolor de grupo. Las mujeres que
adquieren conciencia social, política o cultural descubren a menudo la
necesidad de enfrentarse con la cólera colectiva que una y otra vez les
recorre el cuerpo.
 Desde un punto de vista psíquico es saludable que las mujeres
experimenten semejante cólera. Y es psíquica mente saludable que utilicen
esta cólera derivada de la injusticia para buscar los medios capaces de
producir el cambio necesario. Pero no es psicológica mente saludable
neutralizar la cólera con el fin de no sentir nada y, por consiguiente, no
exigir la evolución y el cambio. Tal como ocurre con la cólera de carácter
personal, la cólera colectiva es también una maestra. Las mujeres pueden
consultarla, hacerle preguntas en solitario o en compañía de otras mujeres
y obrar en consecuencia. Existe una diferencia entre el hecho de llevar
dentro una antigua cólera incrustada y el de agitarla con un nuevo bastón
para ver a qué usos constructivos se puede aplicar.
Imagen
 La cólera constructiva se puede utilizar con provecho como
motivación para la búsqueda o el ofrecimiento de apoyo, para la búsqueda
de medios que induzcan a los grupos y a los individuos al diálogo o para
exigir responsabilidades, progreso y mejoras. Ésos son los procesos que las
mujeres que adquieren conciencia han de seguir en las pautas de
comportamiento. El hecho de experimentar unas profundas reacciones
ante la falta de respeto, las amenazas y las lesiones forma parte de una
sana psique instintiva. La reacción vehemente es una parte lógica y
natural del aprendizaje acerca de los mundos colectivos del alma y la
psique.

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