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10 jun 2015

EL AZÚCAR, ESE ELEMENTO QUE SOBRA EN NUESTRA DIETA

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Otra de las cosas que aprendí durante mis primeros seis meses de la alimentación sana, es lo perjudicial que es el azúcar para nuestro organismo.
Yo era una fanática de los dulces. No ya de los pasteles, pero sí de las gomitas y de tomarlo todo muy endulzado. No me gustaba el café, pero un capuccino descafeinado con dos o tres cucharadas de azúcar me sabía a gloria. Y así todo. A la leche con cacao le ponía azúcar, a la leche sola también, y los yogures naturales se convertían en “azúcar con yogurt”. De vez en cuando hasta tenía “mono” de comer dulce, y ninguna otra cosa me calmaba esa ansiedad. Mi cuerpo quería azúcar.

Hasta el momento siempre había oído que el azúcar no es bueno —o al menos, abusar de él—. Lo que no sabía era el daño que nos puede llegar a hacer, y no sólo en los dientes. Y es que resulta que precisamente es uno de los alimentos —si es que se puede llamar así—, más nefastos para nuestro organismo, llegándose a calificar incluso como “alimento veneno”.
Siempre me habían dicho que si tomamos azúcar, vamos a almacenar calorías en forma de grasa corporal, o incluso vamos a tenerproblemas cardiovasculares o candidiasis. Pero lo que descubrí a partir de ese momento —al leer a Olga Cuevas y a Maribel Ortells—, es que además, al refinar el azúcar, la fibra, los minerales, las vitaminas y los oligoelementos son eliminados. Pero nuestro organismo los necesita para metabolizar la sacarosa, así que, al no tenerlos, tiene que obtenerlos de otros lugares, como alimentos y tejidos, provocando carencias de vitaminas, minerales como el magnesio  y oligoelementos.
Y el problema no acaba ahí. ¡El azúcar perjudica a nuestros huesos!¿Por qué? Pues por un lado porque el azúcar hace que eliminemos más magnesio a través de la orina —y el magnesio es fundamental para nuestros huesos—. Y además, para que nuestro cuerpo pueda neutralizar el azúcar que tomamos, tiene que robar calcio de nuestros huesos— Sí. Nos roba el calcio. Y no estamos como para estar regalando ¡Vamos, digo yo! —.
Cuando decidí limpiar mi organismo, sabía que tenía que retirar el azúcar de mi alimentación —y no sólo como edulcorante de mesa, sino también como componente de bebidas y muchos otros productos como los embutidos—. Lo que no imaginé era lo fácil que me iba a resultar hacerlo. Pensé que mi cuerpo me lo pediría de vez en cuando. Nada más lejos de la realidad. Precisamente, cuanto menos azúcar tomaba, menos azúcar me pedía el cuerpo.
Empecé a probar alternativas muy interesantes para endulzar, que hasta el momento desconocía: la stevia, los siropes de arroz y de ágave, las melazas… Endulzantes naturales, que estoy descubriendo que ofrecen multitud de posibilidades en la cocina.

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