Otra de las cosas que aprendí durante mis primeros seis meses de la alimentación sana, es lo perjudicial que es el azúcar para nuestro organismo.
Yo era una fanática de los dulces. No ya de los pasteles, pero sí de las gomitas y de tomarlo todo muy endulzado. No me gustaba el café, pero un capuccino descafeinado con dos o tres cucharadas de azúcar me sabía a gloria. Y así todo. A la leche con cacao le ponía azúcar, a la leche sola también, y los yogures naturales se convertían en “azúcar con yogurt”. De vez en cuando hasta tenía “mono” de comer dulce, y ninguna otra cosa me calmaba esa ansiedad. Mi cuerpo quería azúcar.