Translate

Mostrando las entradas con la etiqueta niña. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta niña. Mostrar todas las entradas

1 abr 2023

Simplemente

Yo sé que es muy difícil de explicar y que lo entiendan, desde que fui niña intentaba decir que es lo que me pasaba, porqué perdía la noción y me desmayaba, mí dolor está tan raro que no encontraban un que es? estudios, médicos, más análisis y tomografías, resonancia y un fin de diagnóstico, inconclusos.
Y más síntomas inexplicables.
Cuándo me dijeron que mí malestares y dolores tenían un nombre me alivió el saber y a dónde buscar.
Que médico ver y me fui adaptando a la idea que mí vida era así y la llevaba bastante bien a pesar de todo.
Hoy puedo decir que entiendo mucho más que 20 años atrás y ya no doy explicaciones, o si dependiendo a quién o para qué, solos lo que me conocen y viven conmigo lo saben y a veces se olvidan, pero eso no me detiene, cuándo necesito descansar, lo hago sin remordimiento.
Pasé toda mí vida dando excusas y haciendo lo imposible por todos los días estar bien y me venció, me dí cuenta que así no sirve, lo qué si sirve es saber y actuar, mejorar tu vida en base a lo qué tu cuerpo necesita y no lo que tú mente diga.
             Natalia Yarad

30 mar 2023

¡¡Amor de luna, de cielo y de noches de pasión!!

De niña quería perseguir a la luna, de adolescente vivir en ella y hoy más adulta me di cuenta que la luna vive dentro mío
Que soy reflejo en cada noche, que ilumina mis ojos, y creo verte detrás de ella sonriendo.
¡¡Amor de luna, de cielo y de noches de pasión!!
Mire siempre la luna con ojitos empañados y más de una ves lloré al verla, cada noche que necesitaba ella estaba para mí, era el reflejo de mi sombra
Es tan sencilla y bella que admiro con tanta firmeza su belleza
Me siento fría y fuerte cómo ella, que todo lo ve y reclama en noches nubladas,.queriendo descansar para poder brillar en noches de luna llena...
Amo la luna, amo su grandeza, me recuerda de niña subir al techo de casa y cantar hasta que se durmiera
Hoy me mira y la miro con esa mirada cómplice de saber que ella sabé más de mi, que mi propio ser
Ella ronda por mi vientre, cuando no encuentro consuelo, recordando a mi niña
Ella cuida a mi madre que me espera junto a ella
Ella lo es todo, luna, mujer, amiga y confidente...
                                 Natalia Yarad

22 feb 2023

PROMETÍ

Prometí no llevar la carga de los rencores Porque hunden el corazón y quitan la sonrisa
Prometí dejar atrás a las personas que tiñen de gris mi mirar,
Porque aprendí a entender que son callejones sin salida
Prometí llorar cuándo lo necesite 
Pero sólo para no sentirme tan pesada Porque las lagrimas que no se liberan, pudren mi paz
Prometí no soltarle la mano a mi niña interior
Porque a su lado sé que no voy a perder la inocencia
Prometí no silenciar mi arte
Porque las veces que lo hice
Me costó respirar
Prometí alejarme a tiempo de los sitios en los que me ahoga estar
Porque me respeto
Prometí disfrutar más
Porque al fin y al cabo
La vida es sólo un suspiro
Prometí mirarme más a los ojos, frente al espejo, contemplarme y amarme
Porque soy mi propio hogar y lo llevo conmigo a dónde quiera que vaya
Prometí no dejar de escribir
Transformar la palabra en medicina cuándo me enfermo de vanidad
Porque soy humana
Prometí todo esto y mucho más
Porque lo merezco.
❤️❤️❤️

11 feb 2023

"No todo siempre es lo que parece"

Siempre anude, muchas formas de ver las cosas y fui un poco egoísta con las mías, no entendía, que parar era parte del proceso.
Que todo lo que llegaba era un parte más de lo que alguna ves deje, por instinto
El camino siempre se marcó solo, yo me alejaba de todo lo que podía traer viejos patrones de una vida, agotada, vacía y a veces frustrada.
Pero ese era mí mundo, mí suelo, mí transparencia con lo que llevaba en el pecho, cada ves que se detenía un segundo y volvía a latir con fuerza
Para mí era normal, nadie notaba que me costaba adaptarme y que lo ocultaba en conductas similares a una niña fuera de su eje, que no relacionaba amor con cariño, simplemente, era solo una palabra que jamás la usaba y eso también estaba bien
Eso me llevo a alejar, a no reaccionar, a ocultar y a veces fingir que mí vida era simple y retocada con aires de felicidad 
Un día sentí vacío, pero no interno, vacío existencial, vacío de querer, vacío de estados de ánimo, todo me daba igual 
Cambie esa forma de sentir las relaciones, padre, madre, hijo y mí entorno en sí
Me enfoque en cambiar, cada momento y lo volví particular, sentir las sensaciones, volverlas únicas y con un propósito 
No quería ser otra, si no ser la que callaba por dentro y salió un día con tanta fuerza que me amé, por primera ves, acepté que era yo la que debía aprender a amarme, para comprender que era lo que sentía a mí alrededor 
Deje de odiar, de maldecir, de esperar y confíe que todo lo que hoy estoy aprendiendo y lo seguiré haciendo es la fuente de mi fuerza
Cada momento su tiempo y cada tiempo su momento 
Así empecé a despertar de ese indeseable sueño que un día me despertó a gritos...
Cómo siempre digo, no juzgues, porqué algún día te puede pasar a vos 
Porque no sabes que tan fuerte puede ser para una persona, hablar, caminar entre la gente, salir y sentirse abrumada con las voces y los ruidos 
No todo siempre es lo que parece...  
             
                        Natalia Yarad

7 feb 2021

EL SENTIR DEL FIBROMIALGICO

Aclaro antes
No fue mi experiencia
Pero pareciera cómo que la relate yo
Muy muy similar a mi vida!!!
Desde niña asumí que era una persona sensible. 
Lo que yo consideraba injusticias me ponían triste y quería luchar por defender lo que para mí era lo correcto. 
Cual6quier palabra dañina me hacía llorar, si me elevaban la voz, más de lo mismo. 
Me sorprendía que la mayoría de la gente que me rodeaba no se viera afectada como yo por sucesos tristes. 
Cuándo fui creciendo, envidiaba a las personas que no les hacía daño las barbaridades del mundo. 
Hasta ahí, todo dentro de lo normal, con los años comprendes que hay seres humanos más sensibles o menos por diferentes motivos. 
Ahora viene lo excepcional. 
Siendo muy niña, no recuerdo bien la edad, entre 7 o 9 años, más o menos, me viene a la memoria algún momento de tristeza sin razón. 
Mi vida era la de cualquier pequeña. 
No me había sucedido nada fuera de lo normal. 
Fui creciendo, llego a la adolescencia, y con 15 años, de vez en cuando, una tristeza muy profunda inundaba mis ojos de lágrimas. 
No sabía la razón, pero con la mente buscaba dar motivos para poder comprender. 
La realidad es que no había un porqué, al menos, ninguno de los que yo pudiera creer en aquel entonces. 
Poco a poco más cambios de humor de alegre a triste, de hedónica a anhedónica, de sentirme bien a sentirme mal. 
Si algún sano está leyendo esto pensará que todos tenemos días mejores o peores, pero no, no es a lo que me refiero. 
No eran subidas o bajadas dentro de la curva normal emocional, eran picos muy marcados. 
Incluso si un día había un evento de esos que te ponen super feliz, por alguna razón que yo desconocía hasta ese momento, no conseguía animarme si mi cuerpo lo había decidido así. 
O me creaba mucha ansiedad incluso si estaba en positivo. 
En cuanto a mi sensibilidad, con más escudos, pero de fondo seguía igual, sufriendo como una condenada por muchas cosas que no eran ni cercanas a mí. 
Así fue transcurriendo mi vida, entre sonrisas y lágrimas. 
Eso sí, ya me encargaba yo de enseñar más los dientes en la calle y el llanto en mi casa. 
Eso cuando podía claro. 
A veces la emoción era tan potente, que por encima de mi deseo de no llorar en público, ella hacía de las suyas, y el llanto se volvía explosivo y alarmante. 
De ahí que mi madre me dijera que valía de plañidera siciliana, o mis amigas que era muy actriz. 
Pero lo curioso es que yo no actuaba, sentía hasta ese nivel inconcebible que me producía una explosión bestial. 
Eso sí, días después, como por arte de magia, volvía a un estado de felicidad normal, o mejor dicho, muchas veces efusivo en exceso. 
Llegué a pensar que era bipolar, pero cuando estudié psicología, entendí que no, ya que no reunía los parámetros para serlo. 
Entre temario y temario, descubrí la fibromialgia, me veía muy reflejada, pero me enseñaron que no tenía solución, así que, pensé, para qué ir a hacerme un diagnóstico si no tiene cura. 
Eso en el caso de que lo tenga, porque yo por aquel entonces estaba diagnosticada de ansiedad generalizada y fobias. 
Así fue transcurriendo la vida, entre terapia y terapia, psicólogos y psiquiatras, métodos alternativos, y yo iba a peor. 
Es verdad que mi trabajo interior fue tal, que lo bueno de haber pasado por tantos profesionales de la mente, es que emocionalmente me hice muy madura. Entiéndase bien esto. 
No perdí mi sensibilidad ni mucho menos, pero traspasé bastante al ego, interpretaba los sucesos de modo positivo, y caminaba por la vida intentando no dramatizar ni ser victimista. 
“El guión de mi camino era sólo responsabilidad mía”.
Eso sí, me seguía cambiando el humor a antojo de estímulos que yo no controlaba. 
Cómo por ejemplo, el clima. 
La humedad y la lluvia me creaban muchísima ansiedad aunque no supiese con mis ojos lo que ocurría en el exterior. 
Ahí estaba la gracia, no podía ser una interpretación de mi subconsciente que por algún motivo le entristeciera el ver llover. 
Al contrario, yo siempre he pensado que si hace mal tiempo se pueden hacer mil cosas, eso no es motivo para aburrirse. 
La vida transcurrió, yo empeoraba y empeoraba, y un buen día en la primera cita con un psiquiatra nuevo en la seguridad social, me pregunta si he contemplado la posibilidad de tener fibromialgia por las cosas que le contaba y porque me levanté de la silla como un robot oxidado. 
Le dije que sí, pero que como no existía la cura, no le había dado más bombo a ese tema. 
Me envío al reumatólogo, y sorpresa. 
Toda mi sintomatología cuadraba en aquella enfermedad. 
El diagnóstico no fue alentador, pues llevaba con ello desde el nacimiento, o fijo, antes de los 13 años. 
Tenía ya 37. 
Y al no haber puesto tratamiento primero, era muy difícil ayudarme con la medicación. 
Tenía un nivel 3. 18 de 18 puntos gatillo y todos los síntomas que reúne la enfermedad. 
Gracias a dios, yo llevaba tomando antidepresivos muchos años, porque no os he dicho que a los 23 también me diagnosticaron depresión mayor. 
Casualmente o causalmente, estaba en el mejor momento de mi vida y yo no entendía nada de lo que me pasaba. 
¿Será verdad, pensé? 
Igual ahora de repente me entra depresión por cosas del pasado. 
Pero esa teoría me descuadraba. Evidentemente ahora se que la depresión era producida por la baja serotonina debido a la fibromialgia. 
Pero en aquel momento, ni idea. 
Y gracias a haber tomado antidepresivos desde esa edad, al menos mis receptores de serotonina seguían haciendo su trabajo. 
Llegados aquí, tendría que contaros mil cosas como para escribir un libro, pero como esto es un escrito sólo de las emociones con fibromialgia, lo dejaré ahí. 
Si eso ya escribiré mis memorias algún día😂. Entendí de una santa vez, por qué yo era tan sensible. 
No era cuestión de ser mejor o peor persona, cosa que ya tenía claro a esas alturas, sino de que mis químicos cerebrales no funcionaban bien, al igual que en toda las fibromiálgicas, y de ahí que muchas veces sintamos de un modo superlativo. 
Qué un evento tanto positivo como negativo nos agote psicológicamente, nos cree ansiedad, y no controlemos la efusividad de nuestras emociones, ni tampoco sus derrumbes. 
Un día se nos puede ver felices como perdices, y al día siguiente hundida en la más profunda desesperación. 
Y hasta que los neurotrasmisores no decidan estar en equilibrio, nosotras tampoco lo estamos. 
Hay formas de ayudarlos un poco. 
Con masajes relajantes, meditación, yoga, etc, etc. 
Pero olvidaros de curas milagro. 
Nuestro sistema nervioso simpático está desequilibrado, y que yo sepa, nadie aún ha conseguido solucionar eso. 
Puede que mejorarlo algo sí, pero arreglarlo para que sea como el de una persona sin la enfermedad, no. 
La parte positiva de saber de dónde viene todo es que cuando lloréis, riáis, estéis tristes o alegres, felices o infelices...
No te cumples por ello, no somos dioses para cambiar nuestra enfermedad a nuestro antojo. 
Ojalá fuese así, pero no lo es. 
Así que, a aceptar lo que hay, y a quien no le guste que seamos tan sensibles, que no nos mire😜. 
Los que sufrimos en nuestras carnes la fibromialgia sabemos de qué va el tema. 
La gente que no, pero que es empática y abierta de mente, se lo puede imaginar, y los demás no nos tienen que importar sus juicios de valor. 
Cada uno a su vida😜 
Se me ocurre una frase para una pancarta:¡SOMOS MUY SENSIBLES QUERAMOS O NO!😂😂😂😂(pizca de humor)
Y con esto y un bizcocho, a seguir nuestro camino con mucha sensibilidad y ojalá que apoyo.

15 nov 2020

Sentir mi corazón latir una ves más

Durante años creí en lo real.
De ser leal a tu convicción.
A ser franca con una misma.
Y seguir tus métodos de supervivencia, por razónes qué la vida te muestra la parte dura para crecer 
Me guíe siempre por el lado equivocado.
Quizás no para mi, porque nadie tiene qué saber qué nos pasó en la vida, en la niñez o en la juventud.
Hoy llegó a la conclusión de qué todo lo qué aprendí ya sea malo o bueno, fúe lo que me mostró el camino a ser quien soy.
No comprendí muchos años lo que mi mente desbordada en lágrimas y siempre busqué una respuesta a marcas qué llevó por dentro de la piel.
Y eso en cierto modo, te vuelven dura, fría.
No confiar en nadie.
A medida qué pasó el tiempo mis preguntas eran más frecuentes.
Cómo queriendo llenar algún vacío, qué ni yo misma entendí.
Y de a poco esas pregunta se volvieron hirientes, se volvieron parte de mi tristeza.
Porqué no comprendía el ¿por que? los daños causados en el pasado perseguían mis noches, mis desvelos.
Quise alejarme un tiempo de respuestas ingenuas 
Ver otra realidad y allí creó qué me invente una vida distinta a la que llevaba por dentro.
Me aleje de cuestionamientos, callé, enterré y seguí mi vida.
Sin un sentido.
Sin un camino para recorrer.
Me daba lo mismo dónde marcaba el camino.
Hoy y sin prejuicios me di contra la pared.
Negué tanto que me volví esclava de algún juicio que yo misma me volví víctima.
El no aceptar o recordar viejas heridas.
Me alejó de tanto, de cosas qué podrían haber sido diferentes.
De una alegría que quedó dibujada en el rostro y yo muy bien sabía qué no era más que una máscara.
Para no pagar la deuda de un extraño qué me jodió la vida.
Hoy salió a la luz todo ese pudor.
La desgana 
La mentira.
Las verdades oculta por tantos años.
Qué ni mi yo misma reconozco quién soy ahora.
No es fácil ser algo tantos años y de repente poner un punto y aparte.
Ya no quieró más escondidas 
Más dibujos de una persona qué siempre está feliz.
Ya no aguanto ese peso 
Busco bajó mi cama la respuesta al ¿por qué? Tapar con tanto miedo.
¿Por que fue así?
Miedo a qué pasará, si admito todo lo que me corto las alas.
Si yo quiero volar.
Tengo sueños escondidos
Esperanzas vencidas
Y hoy inclinó mi cabeza.
Pero no más hacía abajo.
Sino mirando el altar de mi fuerza.
Eso me mantuvo todos estos años 
La fortaleza de no bajar jamás los brazos y caminando me encontré con tanta personas qué dieron la cara y no fingieron qué no pasaba nada.
Eso me ayudó a delatar.
A condenar.
A salir de mi mundo imaginario.
Y vivir con cicatrices, qué marcaron un pasado y en mi futuro.
Ya no hay culpa.
Porqué yo no fui la que rompió la cajita de cristal en dónde me criaron 
Dije basta...
Porque me cansé de mirar para al costado.
De no dejar qué los sueños me hagan feliz...
De volar alto.
Muy alto dónde se pueda ver la luna.
Las estrellas.
Mi gran amor.
Mi pendiente con el cielo...
Sigó y voy sin contar los pasos.
Sigó, no doy más vuelta la cara a lo viejo.
Lo asumo y le doy la espalda.
Ya conocí el perdón.
Es momento de ponerlo en práctica.
De perdonar algo qué yo no hice.
Algo que me consumió en vida.
Sigó a paso de ese baile qué no pude bailar.
Y me abrazó.
Porqué de tantos de ellos.
Me perdí porqué me congela el alma...
Y hoy la voy a sacar al sol.
Así, puedo disfrutar de lo qué tanto perdí.
Ser ñina ya no puedo.
Pero puedo honrar a la mujer que hoy soy...
Y darle la vida qué me merezco.
Disfrutar hasta del aire que respiró.
Ya no más humo.
Sólo el aroma a jazmín, qué suelo quedar horas sintiendo esa paz que me causa.
Quieró 
Puedo y lo merezco.
Sentir mi corazón latir una ves más..
                                     Natalia Yarad