El flujo dinámico de dar y recibir es la esencia de toda célula, al igual que entre las personas, y es esencial para que la vida continúe y las sociedades crezcan. Si buscas potenciar la circulación de la riqueza, la amistad, la generosidad, la comprensión, paz, amor y el perdón en tu vida, habrás de dar de forma altruista esos bienes y hacerlos circular. Cuanto más des, más recibirás y en mayor abundancia, porque el principio de intercambio dinámico se cumple inexorablemente.
Así que pon atención a tus pensamientos, tus palabras y tus acciones porque todo lo que des o emitas al universo te será de vuelta multiplicado, es decir, que quien hace el bien es inundado por un bien mayor: el de su buena acción y el bien emitido al otro, que revierte y siempre vuelve al benefactor. Esto no implica que des porque así te dan. No, das porque te nace del corazón y como confías en el proceso de la vida y su equilibrio sabes que todo lo que tú necesites llegará en el momento adecuado para ti.


