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6 mar 2023

Hoy vi dos estrellas caer...

Las razónes me sobran, para desperdiciarlas en palabras vacías.
A veces no entiendo el poder de una mentira y la desgracias que en eso lleva.
Me declaró culpable y aquieto mi corazón con lágrimas de culpa.
Dicen que todo tiene un por qué, será por cobarde, por testaruda o por querer tener siempre la razón.
Me duele llevar conmigo los caprichos de mi inconsciente y me enfada, ser la culpable de mis lágrimas, aprendí a curarme y limpiarme por dentro, atráves del llanto.
Pero cómo una fiel ingenua, meto siempre las manos en dónde no debo.
No justificó mis errores, los asumó y entiendo el daño que puede causar, los puñales al corazón, siendo yo la que más odia ese tipo de actitud.
Creó que me volví fría y ausente.
Coleccionista de frustraciones, en la barrarera del mal y el bien, la trazó y la vuelo a repasar, ya no sé si soy consiente o sólo actuó sin argumento.
Perdí el norte de mis propios dichos, son cómo qué digo lo que deben hacer y sentir, pero me confundó en la práctica.
Nunca fui muy sobresaliente de cumplir reglas, es más las odio, pero en mi las aceptó, pero cuándo el daño tiene un remitente, me parte en dos, me duele el alma.
No quiero lastima, ni mucho menos perdón.
Pero decir una ves más, no va volver a suceder es cómo prometer tirando una moneda al aire y que caiga en una alcantarilla, nunca sabremos de que cara cayó.
Hoy es un día bastante nostálgico y me hago carne, ante lo que pueda pasar, ya no soy buena para tomar decisiones.
Por lo menos por hoy, me quedo atrás de la fila.
Se qué cómo vos dijiste, no es el fin del mundo, pero sentí esa sensación de vacío en tus ojos, tú triste mirada que se que te paraliza el corazón.
De resignación, de desamor y pongo el pecho a las balas.
Porqué lo sentí alguna vez y lo reclamé tarde, pasé por ese sentimiento de humillación y dije...
¡No sé lo deseo a nadie! 
Y acá escribiendo, no sé si mi plegaria o mi remicion.
Suena cómo venganza, pero la verdad que no es así.
Aún sigo deseando que te quedes a mi lado 
Hoy vi dos estrellas caer y pensé algo pasará...
Y pedí que seas muy feliz con o sin mí...
Y me siento derrotada, sin aliento.
No hay más para decir, sólo un fracasado perdón.
                              Natalia Yarad

22 feb 2023

DOLOR CRÒNICO... "ENTIÉNDEME MEJOR"

Hoy quiero hablar de un tema importante, algo que mucha gente pasa por alto. 
El saber tratar y entender a un enfermo con dolor crónico. 
Aparentemente, pueden aparentar ser uno más en ésta sociedad dirigida por unos pocos que acaban dictando esas estúpidas reglas de lo que está bien o mal y de lo que puedes hacer y lo que no. 
Lamentablemente, muchas veces los enfermos que cada día tienen que enfrentarse a la cruda realidad de la responsabilidad, trabajo,niños,casa…
Tienen que enfundarse su traje del “estoy bien” para poder asumir su rutina diaria y además de ello, lidiar con la falta de entendimiento por parte de su entorno.
En ocasiones (y lo digo por experiencia) los pacientes, acaban siendo el foco de críticas cuando el dolor alcanza los niveles de tolerancia “asumibles” . 
Y hablo de la necesidad de decir “no puedo más, me duele”…
Ó de esos silencios forzados por no poder ser capaz de pronunciar una vocal. 
Situación que puede repetirse innumerables veces en un espacio tiempo muy corto. 
Ahí empieza una odisea de sentimientos en base a lo que reciben del exterior, como puede ser la falta de entendimiento ajeno, crítica o la famosa “lástima”.
La manera de comunicarse de un enfermo con dolor crónico, es distinta al de una persona que no sufre su misma condición. 
Dependerá del grado de dolor en ese momento , del tiempo que lleva con ello y de la afectación psicológica.
Tienden a fingir para no crear alarma en su entorno, sienten culpabilidad , frustración, e incluso pueden llegar a usar un lenguaje en “código” ( frases cortas con poca coherencia , brusquedad o abatimiento).
Por lo que, éste post me parece una buena forma de orientar a las personas que tratan con éstos pacientes y así mejorar la comunicación entre ambas partes.

CONSEJOS Y RECOMENDACIONES 

ESCUCHAR: 

Es la mejor manera de entender como se sienten. 
Dejar las suposiciones y las hipótesis, y simplemente centrarnos no solo en escuchar qué dice sino, cómo lo dice. 
Si tenemos un poco de tacto, podremos leer entre líneas.

FINGIR INTERÉS EN ELLO:

Puede ser desagradable escuchar a alguien hablar sobre su dolor , pero para ellos es mucho peor.
No le preguntes a alguien cómo se siente, a menos que estés realmente preparado para escucharlo. 
Sin embargo, es mejor escuchar en serio durante solo 5 minutos que fingir .
La gente puede darse cuenta si no estás realmente interesado y eso los hace sentirse como si fueran una carga y ésto agrava su estado emocional.

MIEDO Y SENTIMIENTOS:

Las personas con dolor crónico no suelen hablar de su dolor.
No expresar o no registrar completamente el dolor son mecanismos de afrontamiento que pueden desorientar a quien no sabe lo que está sucediendo. 
Entonces, cuando sospeches que alguien con dolor dice que se siente bien, puedes hacerle saber que estás interesado, pero que entiendes al mismo tiempo si no quiere hablar sobre eso.

BUSCAR “DISCORDANCIAS” ENTRE LO QUE DICEN Y SU ASPECTO: 

Algunos síntomas delatores, que generalmente indican dolor severo y tratado inadecuadamente incluyen sudoración, irritabilidad, trastornos del sueño, agitación nerviosa, dificultades para concentrarse, disminución de las actividades,aspecto enfermizo como pueden ser las ojeras y el tono de piel.
Muchas veces no reconocen su importancia y por eso no te dan esa información a menos que específicamente les preguntes.
No poner en duda su condición.
Por desgracia es un hecho que está a la órden del día. 
Pasando por personas de nuestro entorno y pasando por los propios médicos. 
En general, la gente no anda por ahí fingiendo que tiene dolor para obtener compasión…
“Dolor es todo aquello que la persona que lo siente dice que es, toda vez que la persona que lo siente dice que lo siente”.

PREGUNTAS INTELIGENTES Y POSITIVOS 

Las preguntas útiles son preguntas específicas o preguntas abiertas que expresan tu comprensión y tu interés en lo que está sintiendo la persona con dolor. 
Por ejemplo, qué tipo de tratamiento toma o si está satisfecho con ello

EVITA “PALABRAS QUE MUTILAN” 

Las palabras son un arma de doble filo – pueden mutilar o sanar.
Frases del tipo “tendrás que acostumbrarte”, “es lo que hay” o “no parece que estés enfermo” solo implica que el enfermo decaiga más si cabe.
La psicología elemental enseña que el miedo es una vía incorrecta para motivar el comportamiento constructivo. 
En lugar de movilizar los recursos de quien sufre, ese tipo de frases hace que desaparezca la esperanza. 
Las palabras constructivas, cuidadosamente elegidas, en el contexto de cuidar una relación, pueden ser un disparador poderoso de recursos curativos.

COMPASIÒN SANA 

Dejar de lado las preocupaciones, aunque sea durante unos pocos minutos, y escuchar con el corazón. 
Ser honesto con los conocimientos que se poseen.
Es difícil ver a una persona con dolor y no saber cómo ayudarla. 
A nadie le gusta ver que otro sufre. 
Puede ser tentador ofrecerle consejos bien intencionados pero tienen que ser acordes con nuestros propios conocimientos en base a lo que la persona manifiesta.
Es mejor admitir que no se tienen las respuestas en lugar de decir algo que sin intención, destruya la esperanza. 
El dolor no es como se piensa
El concepto de dolor está compuesto por factores físicos, psicológicos y neurológicos. Mucha gente todavía actúa como si el dolor pudiera comprenderse simplemente como el signo de una lesión física. 
El dolor es en parte un problema psicológico que involucra un abanico de emociones. 
Hay que recordar que el dolor es diferente para cada persona, dependiendo de la personalidad y de la historia de vida de la persona que lo padece
Aunque pueda parecer un manual de instrucciones de un electrodoméstico , no es más que una lista de pautas que pueden ayudar a muchos enfermos a no sentirse peor de lo que ya experimentan.
Seamos más humanos.
DOLOR CRONICO. 
LA VIDA CON DOLOR💜

31 ene 2023

EL CUELLO DOLÍA

EL CUELLO DOLÍA 
Dejé de usar sostén, ropa ceñida, cambié de silla, compré fajas ortopédicas, hice yoga, pilates, fui con quiroprácticos y médicos de todo tipo, pero era un dolor más allá de lo tolerable, un peso, una carga, una molestia que no me dejaba vivir ,ni dormir y a veces, ni respirar...
La bruja me dijo que era porque cargaba demasiado, desde hace mucho, mis ojos se dilataron sin saberlo, solo con mirar mi columna tensa y comprimida, solo con sentir su tacto de manos viejas y ajadas en mi piel desnuda ella supo...
Tantas presiones he cargado con los años, tanto dolor y rencor que he perdido la cuenta, cargo el peso del mundo propio y ajeno, entonces, entonces, exhalé todo el aliento que llevaba reteniendo desde hacía más de dos décadas...
Tomó mis manos en las suyas y me fijé que mi juventud desentonaba con esas manos de anciana, cuándo su cara era tan joven como la mía, me hizo bajar las manos, soltar los hombros, me levantó el mentón y se paró detrás mío, sus labios rozaban mi oído: 
"No todo es tu culpa"
"No todo es tu responsabilidad"
"No puedes hacerlo todo"
"No puedes solucionarlo todo"
"No tienes que aceptarlo todo"
.Mis ojos empezaron a soltar lágrimas gruesas cómo cristales rotos, hubo un momento dónde pensé que lloraría sangre, de tanto dolor que estaba sintiendo, poco a poco mis hombros regresaron a su sitio, mi cuello se puso suave y levantó nuevamente, mi espalda se irguió como hacía años no sucedía y escuche mis huesos emitir un crujido tenebroso... 
El peso del mundo había descendido de mis hombros, el peso de los dolores del pasado había por fin bajado al piso e iba a ser usado como escalón...
Sus ojos lobunos me miraban expectantes:
" Hay dolores que se cargan en el corazón y esos no hay manera de sacarlos fácilmente, aprende a soltar el pasado o terminarás ahogándote a futuro..."
Debemos comprender...
Que la falta de perdón.....
No lastima más que aquel que no puede perdonar...
Y me perdone,por tantos años de sentirme así,por no cuidarme,cómo debía,por siempre estar bien para todos,menos para mí.

21 sept 2015

Síntomas y comportamiento del VICTIMISMO CRÓNICO... y CÓMO relacionarnos con estas personas


Todos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un “victimismo crónico”. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad.
En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa.
En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.
Radiografía de una víctima crónica
– DEFORMAN la REALIDAD. Este tipo de personas creen firmemente que la culpa de lo que les sucede es de los demás, nunca es suya. En realidad, el problema es que tienen una visión deformada de la realidad, poseen un locus de control externo, y creen que tanto las cosas positivas como las negativas que ocurren en su vida no dependen directamente de su voluntad, sino de las circunstancias externas. Además, sobredimensionan los aspectos negativos, desarrollando un pesimismo exacerbado que les llevan a centrarse solo en las cosas negativas que les suceden, obviando las positivas.

Sintiendo los Sentimientos


Normalmente, cuando le preguntas a alguien, '¿Cómo te sientes en este momento?' te tirará una historia ACERCA de sus sentimientos, un cuento acerca de su pasado y de su futuro, acerca de qué y cuándo le hizo que a alguien; un relato personal que implica culpa, justificación y puntos de vista.
Una mejor pregunta, quizás, sería '¿Qué está pasando en tu cuerpo en este momento?'. Porque los sentimientos no pasan en el pasado ni en el futuro, sólo las historias. Los sentimientos, los verdaderos sentimientos, siempre surgen ahora, en el cuerpo. Los sentimientos están vivos, son inmediatos, son dinámicos, y reclaman nuestra atención en el momento presente.
El resto son historias sobre el pasado y el futuro, y las historias nos distraen de lo que está presente...
Es muy importante hacer una distinción entre los sentimientos (que siempre se dan en el presente, que surgen en el cuerpo, que son de primera mano y que están vivos) y los juicios, las proyecciones y los puntos de vista mentales y abstractos.
Porque la sanación en realidad comienza cuando nos atrevemos a contactar aquello que está VIVO.
Jeff Foster

13 ago 2015

CADA VEZ QUE TE CULPA

                                 

Cada vez que te culpas es porque no te estás haciendo responsable, sólo estás victimizándote y mostrando a los demás de una forma miserable que buscas cariño y aprobación, que buscas que se compadezcan de ti.
Cada vez que culpas a alguien estás hablando con total desconocimiento, estás señalándote a ti como un necio que juzga sin conocer verdaderamente al otro, que no se pone en el lugar del otro; estás culpando por miedo, poniendo una falsa autoridad del ego sobre el otro, estás midiéndote como si tú fueras santo y el otro un pecador (cosas que realmente no existen, tengámoslo claro).
Cada vez que te culpas estás haciendo lo que más fácil te sale, eligiendo el patrón cultural que toda la sociedad viene arrastrando, en vez de tomar conciencia, despertar y hacerte responsable, y con ello crecer y liberarte del patrón.
Cada vez que te culpas por algo que no hiciste, no dijiste; estás actuando como un necio porque lo que hayas hecho en el pasado fue lo mejor para la conciencia que tenías en ese tiempo y lugar. Si sigues culpándote por el pasado no haces más que tocarte la herida (no es más que un masoquismo), en vez de hacerte responsable para sanarla.
Martín Luna

11 mar 2015

Comprender los obstáculos que nos traban...


Las pautas de odio a uno mismo, de culpa y
de autocrítica elevan los niveles de estrés y
debilitan el sistema inmunológico.
Por: Louise Hay
Ahora que sabemos algo más sobre el poder que hay en nuestro interior, echemos una mirada a lo que nos impide emplearlo. Pienso que casi todos tenemos barreras de uno u otro tipo. Incluso cuando trabajamos muchísimo en nosotros mismos y despejamos los obstáculos, siguen apareciendo nuevas barreras. Muchas personas se encuentran tantos defectos que llegan a creer que no valen lo suficiente y que nunca lo lograrán. Lógicamente, si encontramos cosas malas en nosotros, también las encontraremos en los demás. Si aún continuamos diciendo: «No puedo hacer eso porque mi madre me dijo…, o mi padre me dijo…», eso quiere decir que todavía no hemos crecido. De modo que ahora necesitas eliminar las barreras, y tal vez aprender algo diferente, algo que aún no sabes. Tal vez alguna frase que encuentres en este libro te sirva para poner en marcha un nuevo pensamiento. ¿Te imaginas lo maravilloso que sería que cada día aprendieras una idea nueva que te ayudara a dejar atrás el pasado y a crear armonía en tu vida? Cuando tomes conciencia y comprendas el proceso individual de la vida sabrás qué dirección tomar. Si empleas tus energías en conocerte a ti mismo, finalmente verás qué problemas y asuntos necesitas disolver. Todos tenemos desafíos en la vida. Todo el mundo. Nadie pasa por la vida sin encontrárselos; si no fuera así, ¿qué objeto tendría venir a esta escuela particular llamada Tierra? Algunos tienen los desafíos de la salud, otros los de las relaciones, los de la profesión o los económicos. Algunos tenemos desafíos en todas estas áreas, en mayor o menor grado. Creo que uno de los mayores problemas consiste en que muchos de nosotros no tenemos la menor idea de qué es lo que necesitamos dejar atrás. Sabemos lo que no funciona y sabemos lo que deseamos, pero no sabemos qué es lo que nos mantiene estancados. Así pues, dediquemos el tiempo necesario a echar un vistazo a los obstáculos que nos traban.
Tómate un momento para pensar en tus propias pautas de comportamiento, en tus problemas y en las cosas que te traban, y observa en cuál de estas categorías entran: crítica, temor, culpa o resentimiento. A estas categorías yo las llamo Las Cuatro Grandes, ¿Cuál es tu predilecta? La mía es una combinación de crítica y resentimiento. Tal vez la tuya también sea una combinación de dos o tres. ¿Es temor lo que siempre surge? ¿O es la culpa? ¿Eres muy crítico o rencoroso? Permíteme que te diga que el rencor es rabia acumulada. De modo que si crees que no te está permitido expresar la rabia que sientes, entonces es que has acumulado muchísimo rencor. No podemos negar nuestros sentimientos. No podemos ignorarlos cómodamente. Cuando me diagnosticaron el cáncer, tuve que mirarme con toda claridad. Tuve que admitir algunas tonterías sobre mí que no deseaba admitir. Por ejemplo, que yo era
una persona muy rencorosa y llevaba en mi interior una enorme amargura por el pasado. «Louise —me dije—, ya no tienes tiempo para continuar permitiéndote eso. Tienes que cambiar, de verdad.» O, como lo expresa Peter Mc Williams: «Ya no puedes permitirte el lujo de tener ni un solo pensamiento negativo». Tus experiencias siempre reflejan tus creencias internas. Literalmente, puedes mirar tus experiencias y determinar cuáles son tus creencias. Puede que resulte algo inquietante o perturbador hacerlo, pero si observas a las personas con quienes te relacionas, verás que todas ellas reflejan alguna creencia que tienes acerca de ti mismo. Si continuamente te critican en el trabajo, esto probablemente se deba a que eres crítico contigo mismo o a que alguno de tus padres te criticaba cuando eras pequeño. Todo lo que nos sucede en la vida refleja lo que somos. Cuando sucede algo que no nos resulta agradable o cómodo, tenemos la oportunidad de mirar dentro de nosotros y decir: «De qué forma contribuyo a crear esta experiencia? ¿Qué hay dentro de mí que piensa que me merezco esto?».
Todos tenemos pautas de comportamiento que se iniciaron en la familia, de modo que es muy fácil echar la culpa a nuestros padres, nuestra infancia o nuestro entorno, pero eso nos mantiene estancados. No nos liberamos así, seguimos siendo víctimas y perpetuamos los mismos problemas de siempre, que siguen y siguen repitiéndose continuamente. De manera que en realidad no importa lo que alguien nos hiciera o nos enseñara en el pasado. Hoy es un nuevo día. Ahora estamos al mando. Ahora es el momento de crear el futuro en nuestra vida y en nuestro mundo. Tampoco importa lo que yo diga, porque sólo tú puedes hacer el trabajo. Únicamente tú puedes cambiar tu forma de pensar, de sentir y de actuar. Yo sólo digo que puedes hacerlo. Categóricamente, puedes hacerlo, porque tienes un Poder Superior dentro de ti que te ayudará a liberarte de esas pautas si tú se lo permites. Puedes recordarte a ti mismo que cuando eras un bebé te amabas tal como eras. No hay ningún bebé que critique su cuerpo y piense: «Oh, tengo las caderas demasiado anchas». Los bebés están encantados y entusiasmados por el solo hecho de tener cuerpo. Expresan sus sentimientos. Cuando un bebé está contento tú lo notas, y cuando está enfadado se entera todo el vecindario. Los bebés jamás tienen miedo de que la gente se entere de cómo se sienten. Viven en el momento. Tú fuiste así en una época. A medida que crecías, escuchabas a las personas que te rodeaban y de ellas aprendiste el miedo, la crítica y la culpa. Si te criaste en una familia en la que la crítica era la norma, entonces debes ser un adulto crítico. Si te criaste en una familia en la que no estaba permitido manifestar el enfado, entonces probablemente te aterra enfrentarte a los demás y mostrar rabia, y te la tragas y la acumulas en el cuerpo. Si te criaste en una familia en la que todos estaban manipulados por los sentimientos de culpabilidad, entonces lo más probable es que sigas siendo igual de adulto. Posiblemente eres una persona que se pasa la vida diciendo «Lo siento», y jamás se atreve a pedir algo directamente. Tienes la sensación de que para obtener lo que deseas tendrías que manipular. Cuando crecemos comenzamos a captar estas falsas ideas y perdemos contacto con nuestra sabiduría interior. Por lo tanto, necesitamos realmente liberar esas ideas y volver a la pureza del espíritu, donde de verdad nos amamos a nosotros mismos. Necesitamos reinstaurar la maravillosa inocencia de la vida y la alegría de existir momento a momento, la misma alegría que siente el bebé en su feliz estado de maravillado asombro.

24 feb 2015

Se feliz!!!



Quien esta resentido con la vida, todo lo ve mal... No es capaz de apreciar la belleza, de sentir amor, de darse una oportunidad para ser feliz, de luchar por su bienestar, ponerse retos y tener una ilusión.
Vive lamentándose, y es tan negativo que que todo lo ve gris, sin oportunidades y se considera miserable.
Se siente frustrado cuando alguien se siente feliz y quiere que todos sean infelices como el.
Si tu eres capaz de vencer las adversidades y has logrado sobreponerte al dolor y la tristeza... Sigue adelante, vas por el camino correcto...
No hay camino sin piedras pero no temas..,
Es de humanos errar, caer y llorar pero te sientes tan bien cuando te levantas que te haces mas fuerte y las caídas ya no son tan frecuentes.
"Aún con lágrimas... Volverás a sonreír y valoraras cada día, cada noche y el divino regalo de tener vida"