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23 ago 2015

LO QUE ME QUEDA DE VIDA...

Pertenezco a la generación que tenía un sólo mandato:
debíamos ser y así lo intentamos, las mejores hijas, las mejores esposas , las mejores madres, las mejores profesionales, etc.
Y ahora que ya hice todas esas cosas lo mejor que pude, a veces me gusta estar, salir, viajar sola, a mi ritmo .
A veces necesito mucho a mi familia. Y a veces prefiero no hacer nada. Ya demostré, acabadamente, quién soy como persona.
Lo que me queda de vida, intento que sea mío disfrutándolo con lo que me venga en gana: viajando,comprando, tomando café con alguien, haciendo lo que me plazca, así sea estar sin hacer nada.
Me he dado cuenta que por más que los demás nos amen mucho y seamos importantes para ellos, todos seguirán viviendo cuando no estemos. Por eso ya es tiempo de NUESTRO tiempo, y de dejar de rendir examen en tantos roles con que la vida nos puso a prueba. No pienso dar más examen de nada, eso incluye a mi familia también.
Nosotras ya estudiamos, criamos hijos, trabajamos, cuidamos padres, estuvimos presentes cada vez que alguien nos necesitó...

Corazón en Tu Relación de Pareja

Todos los aspectos de nuestra vida necesitan la participación de nuestra mente y de nuestro corazón y la relación de pareja no es una excepción. Por tratarse de una relación amorosa, tenemos la tendencia a pensar que el corazón tiene que ser el líder aquí, pero en realidad se requiere mucho de la mente también. Si dejamos que el corazón se tome la atribución por sí solo, tendremos dificultades más allá de las necesarias.
Osho dice:
“Hay cosas que son imposibles para el corazón y lo mismo ocurre con la mente. La mente no puede amar, no puede sentir. El corazón no puede razonar, es irracional”.
Y agrega:
“La mente puede calcular hacia dónde ir. El corazón se mueve rápido y sin pensar, pero no sabe a dónde va porque es ciego”.
Es bien fácil advertir que para formar y sostener una relación sana y armoniosa necesitas amar y necesitas razonar. Hay momentos en que necesitarás de tu mente y en otros que necesitarás de tu corazón. Saber cuándo participa uno y cuándo el otro, es un arte. Pienso que el arte de amar es el arte de manejar ambos aspectos en el momento adecuado.
¿Y cuándo es el momento adecuado?
Creo que esta es una pregunta bien difícil de responder porque depende de muchos factores.
Me imagino que habrás visto el final feliz de una película romántica cuando el jovencito corre y alcanza a encontrar a su amada a punto de irse para siempre y que al llegar junto a ella, se reconcilian y viven felices para siempre.
Este desenlace solo puede ser posible a causa del gran impulso del corazón del jovencito que, sin perder tiempo en los razonamientos de su mente, llega justo a tiempo para reconquistar a su amada. Aquí la mente ha quedado relegada a un segundo plano.
Veamos el caso desde la perspectiva de la amada. De forma consciente o inconsciente, ella ayudó a su amado a que pudiera utilizar su corazón más que a su mente. Estaba dispuesta a terminar la relación si no veía una señal de ese corazón vivo y palpitante. La amada utilizó su mente racional para planificar su retirada con la intención de activar el corazón de su amado y por eso pudo ser posible la reconciliación.

Intestino delgado:

El intestino delgado es la continuación del duodeno, su movimiento es constante y su función esencial es la absorción de los nutrientes, este conducto enlaza con el intestino grueso donde se deposita lo que el cuerpo no necesita.
Aquí se obtienen los innumerables nutrientes corporales. Además de incorporar otros productos químicos, las partículas más pequeñas de la alimentación atraviesan las paredes del intestino delgado y se transportan a través de la sangre hasta el hígado: los aminoácidos, el azúcar, las grasas, etc. El intestino delgado mide unos seis metros de longitud y tiene un diámetro de unos tres centímetros.
El intestino cambia, las células de su interior se renuevan cada dos días. Tiene una conexión con el cerebro muy potente, estando unido a él por cien millones de neuronas, por lo que es un receptor-emisor de emociones ultrasensible. Cuando algo en el exterior nos impacta emocionalmente y no podemos asimilarlo, el intestino enferma.
El enfermo del intestino delgado suele ser una persona que analiza todo en exceso, da demasiada importancia a los detalles y es muy aficionado a la crítica: siempre tiene algo que decir. Muestra una gran dificultad en asimilar y aceptar lo que viene del exterior, aquello que no conoce y que teme puede penetrar dentro de él. Suelen ser personas rígidas en sus principios, “esto se debe hacer”, “esto no se debe hacer”, pudiendo llegar al extremo de la obsesión moral y el enjuiciamiento de la mayoría de los comportamientos propios y ajenos.
Es frecuente que los enfermos del intestino pasen por el psicólogo y es que, a su vez padecen sobretodo trastornos ciclotímicos, hipocondría y paranoia.
Los principales problemas del intestino delgado son:
1.-Los tumores, como secretos que no podemos asimilar.