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5 ene 2021

LO QUE DEBES SABER SOBRE LOS OPIOIDES

También llamados narcóticos, los opioides son un tipo de analgésico que su médico puede administrarle después de un accidente o cirugía, o como tratamiento para una enfermedad crónica como la Fibromialgia.  
La mayoría se elabora a partir de la planta de opio, pero algunos (llamados opioides sintéticos) se elaboran en un laboratorio.  De cualquier manera, afectan el centro de recompensa de su cerebro y aumentan sus niveles de ciertas sustancias químicas cerebrales que bloquean el dolor, ralentizan la respiración y, en general, lo tranquilizan.
Tipos
Los opioides tienen diferentes puntos fuertes, algunos son legales y otros no.  Ejemplos incluyen:
 Codeína
 Meperidina (Demerol)
 Oxicodona (OxyContin)
 Oxicodona y acetaminofén (Percocet)
 Fentanilo
 Hidrocodona y acetaminofén (Lortab, Norco, Vicodin)
 Metadona
 Morfina
 Heroína
De acción corta frente a de acción prolongada
Los opioides de acción corta, como Vicodin o Percocet, introducen medicamentos en su sistema rápidamente.  
Cuándo los toma según las indicaciones, como inmediatamente después de la cirugía, probablemente no tendrá ningún problema.  
Pero si los toma por mucho tiempo, puede ser difícil dejar de tomarlos.  
Los opioides de acción prolongada, como OxyContin, le dan a su cuerpo una menor cantidad de medicamento durante más tiempo.  
Se utilizan para tratar enfermedades que causan dolor crónico, como fibromialgia o artritis.
Cómo usar opioides
Si su médico se los receta, asegúrese de seguir las instrucciones.  
Por lo general, es mejor tomarlos en un horario regular.  
Si espera hasta que el dolor sea intenso, es posible que necesite más medicamentos, lo que lo hace más propenso a tener efectos secundarios.
Efectos secundarios comunes
Todos los medicamentos tienen efectos secundarios y los opioides no son diferentes.  
El más común con el uso a corto plazo es el estreñimiento.  
Otros incluyen:
 Depresión
 Sofocos
 Disfunción eréctil
 Aumento de peso
 Sistema inmunológico débil
Dependencia
Cuánto más tiempo tome los opioides, mayores serán las posibilidades de que su cuerpo se vuelva dependiente de ellos.  
Si eso sucede, es posible que tenga síntomas de abstinencia, como ansiedad, frecuencia cardíaca rápida, sudoración, náuseas y escalofríos, cuando deje de tomarlos.  
Esto es más probable si intenta detenerse demasiado rápido en lugar de disminuir lentamente.  Hable con su médico sobre cómo dejar de tomar de manera segura.
Dependencia versus adicción
Si se ha vuelto adicto a un opioide, tendrá fuertes antojos por ellos que serán difíciles de resistir.  
Otros signos pueden incluir:
Usar más de lo recetado por su médico
Sentirse impotente para detener los antojos
Actuar de manera irresponsable, posiblemente en un esfuerzo por obtener más drogas
Cambios de humor, irritabilidad y sensación de agitación.
Un problema creciente
Si bien la mayoría de las personas usan estos medicamentos de manera segura, hasta el 12% de las personas que los toman para el dolor crónico se vuelven dependientes o adictos a ellos.  
A partir de ahí, algunas personas pasan a las drogas ilegales.  
Aproximadamente el 80% de las personas que consumen heroína opioide ilegal dicen que hicieron un uso indebido de una prescripción médica.  
La heroína suele ser más barata y más fácil de conseguir.
¿Qué aumenta sus posibilidades de adicción?
Cualquiera puede volverse adicto a los opioides, especialmente si no sigue las instrucciones de sus médicos.  
Pero algunas personas pueden ser más propensas que otras.  
Esto incluye a personas que:
Ha tenido problemas de adicción al alcohol, el tabaco u otras sustancias.
Tiene antecedentes familiares de abuso de sustancias.
Son adolescentes o tienen poco más de 20
Son mujeres.  
(Las mujeres informan dolor crónico con más frecuencia y también pueden volverse dependientes más rápidamente que los hombres).
Tratamiento para la adicción
Si se ha vuelto adicto, es posible que necesite un programa especializado que podría incluir medicamentos para aliviar los síntomas de abstinencia, asesoramiento para lidiar con los antojos y la depresión, y orientación para ayudarlo a evitar una recaída. 
Para obtener ayuda con una adicción a los opioides, comuníquese con la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias
Qué hacer en caso de sobredosis
Esto puede poner en peligro la vida.  
Si cree que alguien pudo haber sufrido una sobredosis, llame al 911 de inmediato.  Las señales de advertencia incluyen:
Pérdida del conocimiento o mucho sueño
Respiración lenta o irregular
Un pulso lento
Vómitos
Pupilas pequeñas
Si usted o un ser querido está lidiando con la adicción a los opioides, pregúntele a su médico acerca de un aerosol nasal recetado llamado naloxona (Narcan) que puede revertir rápidamente los efectos de una sobredosis.  
Es posible que pueda tenerlo a mano en caso de una emergencia.
Otras opciones para aliviar el dolor
Pregúntele a su médico si un medicamento antiinflamatorio no esteroideo potente (AINE), como el diclofenaco (Cataflam) o el ibuprofeno de prescripción médica, podría funcionar para el dolor moderado.  
Para el dolor crónico, puede probar tratamientos sin medicamentos como masajes, ejercicio o acupuntura, junto con medicamentos no opioides.

4 ene 2021

Fibromialgia una enfermedad crónica e invisible

Se desconoce la causa de la fibromialgia, pero se cree que se debe a una función anormal del sistema nervioso central, originando una “amplificación” de las señales normales de dolor. 
Esta amplificación actúa a modo de volumen, cuyo control estuviese fijo en un punto muy alto en los nervios del cuerpo de una persona. 
De esta forma, los estímulos que no causarían dolor en la mayoría de las personas, provocan dolor en las que tienen fibromialgia.

La vida de un enfermedad crónica

Ya no sé si es un día cualquiera
El mejor o peor día de mi vida
Ya no tengo noción de lo que vendará mañana
Sí estaré contenta
Feliz o agotada
No digo mal
Porqué no me gusta, ni cómo suena
Ni sentirme asi.
A pesar de lo que puedo sentir y vivir
Siempre buscó la mejor parte de mi historia
Ser positiva y no sentirme
Ni más, ni menos qué nadie
Simplemente ser consciente, qué es lo qué nos toca a cada uno
A veces sueño con una vida normal
Gimnasio
Una tarde de plaza
Una bella mañana en el campo
O simplemente amanecer cómo lo hace la qué madruga cada mañana
Y sale con toda la energía del mundo
Si lo he soñado
Qué mi cuerpo un día me diga
Anda hoy te doy el día libre
Y si pasará me tiro del avión con paracaídas
Subo el cerro y bajo diez veces 😉sería fantástico
Pero no es así
Aúnque mi cara diga, al resto qué me veo muy bien
Y si la verdad qué ya a esta a alturas
Nada me parece raro
Pero me mata las ganas
Las cargas de no pasar un día sin medicación.
¡¡Qué se yo!!! 
La vida es una y se vive cómo se puede
Se qué hay cosas peores y que no soy la única
Pero pienso en un día...
Qué haya pasado todo el día sin sentir la necesidad de volver para acostarme
Y quedarme con los ojos abiertos
Porqué el salir hasta un rato a dar vueltas me acelera y pierdo el sueño y mis dolores pasan facturas y cada día sin más intensos
Mis noches máximo y mucho son 3 a 4 horas de sueño
Sin contar qué siento hasta el alfiler qué cae al suelo
Recuerdo 17 años antes de saber qué tenía
Llorar a la noche porqué mis piernas dolían, ardian y mi cabeza estába en una montaña rusa, los zumbidos en mía oídos, qué me hacían gritar de dolor, la sensación de que tu cabeza está en las brazas, relativo arde el cuero cabelludo y miles de síntomas más...
Y al otro día era un zombie, qué se levantaba sin saber qué era soñar o descansar.
No digo que me acostumbré
Porqué ahí, muy en el fondo una negociación entre mi mente y mi cuerpo
Quién arranca primero y a veces, ni negociando resulta
Pasé por miles de terapias, médicos, psicólogo
Hasta brujos, medicinas alternativas, terapias milagrosas, yerbas qué prometen un cielo y nada.
No creó en los milagros en frascos
Ni en la pastilla mágica
Creó en mi y en mi ganas de disfrutar hasta el último momento
Aúnque sean cortos
Pero lo intento y lo valgo.
No creó en que haya un culpable
Ni mucho menos un embrujo o una maldición.
Porqué el lado bueno y amable de toda mi vida Es todo lo qué aprendí y lo sigo haciendo
Todo lo que logré, dejé atrás, cosas qué jamás pensé que haría o diría y amo cada día.
La vida en primera persona me enseñó a ser sin pretender
Seguir al ritmo qué mis pasos me dicten
Explicaciones ya no las doy
Se sienten cómo excusas justificando algo qué ni yo misma entiendo 
Y en algun tiempo me hizo odiarme y sentir culpable
De no poder
De no seguir el ritmo de los demás
O simplemente ser más atenta
Porqué hasta eso con el tiempo se pierde
La atención
La concentración.
Hoy es un día normal según mi agenda
Salí a caminar
Subí al cerro en moto y pase un día magnífico Pero llegó y nesecito diez chinas caminado en mí espalda, sacarme el dolor de cabeza que ya es insoportable, mí espalda que no sabe su recostarse o tumbarse al suelo
Mañana quizás...
No sé, pueda otra ves, hacerlo 
La verdad que ya no me importa
Soy lo que soy... 
Con un historial largo y frío de contar. 
¡Así es! 
Yo en mi lugar
Me felicitaria por despertar
Por siempre buscar las ganas debajo de la alfombra y salir al mundo como que nada sintiera
Sentir cada día cómo el último
Nada más qué un pasó a la ves
Y si cometo errores
Me satisface, qué me corrijan
Aúnque a los diez segundos lo olvidé
Esa es mí vida y no la elegí, ella me eligió a mí Se y creó qué por alguna razón
Cuento hasta diez y vuelvo a empezar cada día... 
                                  Natalia Yarad