¿Y qué si te caíste y te raspaste las rodillas, rasgando el mejor par de jeans que tenías? Lleva solo cinco minutos apoyarse sobre las manos y levantarse, otros cinco lavar y curar los raspones que con el tiempo sanarán; y los pantalones rotos están de moda así que sin querer ¡te habrás comprado un par nuevo!
¿Y qué si al girar en la esquina tropezaste con una piedra y volviste a caer con tus mejores auriculares puestos? Ya sabes cómo levantarte, con suerte nada se habrá roto y si sucede, ya sabes cómo arreglarlo; lo bueno es que habrás aprendido a que debes prestar más atención al camino y a las señales que en él se van presentando a medida que avanzas.
¿Y qué si saliste a la lluvia sin llevar un paraguas contigo? Es sólo agua que cae del cielo, y si incluso lo piensas un poquito es hasta divertido.Te mojas, chapoteas en los charcos, miras hacia arriba dejando que el agua lave tú cara; pides al cielo que cuando salga el sol asome el arco iris y entonces le pides tus tres deseos. ¡Es genial! Es la naturaleza permitiéndonos volver a ser niños.
¿Y que si te quedaste sin luz y haz de subir las escaleras? ¿Cómo hacía la gente cuando aún no existían los ascensores para escalar las montañas? Lo hacían de la misma manera que deberás hacerlo tú. Paso a paso, escalón por escalón, manteniendo el ritmo, respirando profundo, siempre concentrado en la meta; y entonces casi sin pensarlo, solo proponiéndotelo habrás llegado a casa.
¿Y que si confiaste con el alma y tu corazón en la persona equivocada, te defraudaron y sientes una gran decepción? ¿Es esta acaso la única persona que existe en el mundo? ¿Es el único ser humano que existe o existirá en tu vida? ¿Cuantos otros en los que has confiado te han dado lo mismo que tu les has brindado a cambio? Porque sí has recibido amor, amistad, confianza, bondad, compasión, empatía, comprensión de quienes sinceramente te aman.

