El dolor es el síntoma más importante en la fibromialgia. Si le preguntas a una persona que la padece cómo se siente, seguramente te dirá “me duele todo”.
Los dolores no se quedan al nivel de la piel, pues se sienten en la parte más profunda de los músculos, tendones y ligamentos, incluso en las articulaciones.
Suele ser migratorio, es decir, que pasa de una parte del cuerpo a otro a través del tiempo, quizás hoy puede doler el hombro y mañana el pie; hoy puedes no tener dolor en los brazos, pero mañana sí. Es impredecible.
Suele ser crónico y presente en todo el cuerpo o en muchas partes de él, y dependiendo de la persona, puede ser un dolor leve o intenso, o variar con el paso de los días.
Hay ocasiones en que el dolor y los síntomas de la fibromialgia son de baja intensidad, por lo que permiten realizar muchas actividades; en otras ocasiones pueden ser tan agudos que imposibilita a la persona moverse o levantarse de la cama.



