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23 ago 2015

ACEPTACIÓN



A mi entender, todos nuestros problemas, todo nuestro sufrimiento y nuestros conflictos, tanto personales como globales, se derivan de un problema básico: la ignorancia de quiénes somos realmente. Hemos olvidado que somos inseparables de la vida y, como consecuencia, hemos empezado a temerla, y ese miedo nos ha hecho entrar en guerra con ella de maneras diversas.
Hemos empleado nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras emociones y nuestros cuerpos para combatir lo único real, que es el momento presente. Y al intentar protegernos del dolor, el miedo, la tristeza, el malestar, el fracaso…, de todas aquellas partes de la vida que se nos ha condicionado a creer que son malas, negativas, tétricas o peligrosas, hemos dejado de estar verdaderamente vivos.
La armadura que nos hemos puesto para protegernos de una plena experiencia de la vida se llama “yo individual”; pero en realidad no nos protege de nada, solo nos mantiene cómodamente anestesiados.
El despertar espiritual – el darnos cuenta de que no somos quienes creemos ser- es la respuesta este problema básico de la humanidad. Hoy en día existen innumerables libros sobre el tema, y al parecer se descubren constantemente enseñanzas antiguas a las que hasta hace muy poco solo había tenido acceso una minoría selecta.
Pero cuidado, porque también aquí hay trampa: la espiritualidad puede convertirse fácilmente en una capa más de nuestra armadura y, en vez de favorecer nuestra apertura a la vida desconectarnos todavía más. Muchos conceptos y tópicos espirituales como “el yo no existe”, “éste no es mi cuerpo” o “la dualidad es pura ilusión” pueden no ser más que nuevas creencias a las que aferrarnos, nuevas maneras de eludir la vida y apartarnos del mundo que acaben generando un sufrimiento aún mayor, a nosotros y a nuestros seres queridos.
El despertar espiritual del que tratamos aquí no tiene nada que ver con que estés más protegido; tiene que ver con que te des cuenta de que el ser que de verdad eres no necesita protección, de que el ser que de verdad eres es tan receptivo, tan libre, rebosa hasta tal punto de amor y profunda aceptación que permite que la vida en su totalidad penetre en él.

29 jul 2015

5 HERIDAS EMOCIONALES QUE TE AFECTAN DESDE TU INFANCIA

Las situaciones, conflictos y problemas que vivimos durante la infancia, no siempre se quedan enterrados en el pasado. De hecho, muchas de esas vivencias se quedan enquistadas en lo más profundo del inconsciente y desde ahí ejercen su influencia sobre nuestra vida cotidiana, aunque la mayoría de las veces ni siquiera somos conscientes de ello.
Cuando sufrimos un trauma o una herida emocional, el niño que aún vive dentro de nosotros, continúa respondiendo como si estuviera en peligro, por lo que nos impide dar respuestas adaptativas, adecuadas a nuestra edad y nivel de madurez. En práctica, ante determinadas situaciones, ese niño asustado, humillado o abandonado, toma el control. Por supuesto, en esos casos, puede hacer más daño que bien.
Los problemas vividos de los 0 a los 7 años con nuestros padres explican en un alto grado cómo será nuestra futura calidad de vida y cómo ello influirá en nuestro bienestar y ante nuestras dificultades. Es aquí donde se generan 5 tipos de personalidad partiendo de las 5 heridas de la infancia básicas:injusticia, rechazo, abandono, traición y humillación. Así, de alguna forma, a partir de estas 5 heridas emocionales o experiencias dolorosas de la infancia, conformaremos una parte de nuestra personalidad.

Si tuviste dificultades con tu progenitor de sexo contrario, tendrás dificultad para recibir amor, mientras que si tu progenitor del mismo sexo no ha sido un buen modelo, tendrás dificultad para expresar amor y amarte a ti mismo. Y esas dificultades, con toda probabilidad, se perpetúan en la edad adulta a no ser que sean sanadas.

13 abr 2015

FE


"Fe" no significa necesariamente un conflicto con la razón o un sustituto de la misma. Significa únicamente el no excluir la posibilidad de la existencia de ciertos niveles de realidad, más allá de las percepciones puramente sensoriales. 
La fe es el poder que es capaz de provocar la apercepción espontánea de la verdad. 
La fe reconoce intuitivamente el sonido de la verdad y abre el "ojo del corazón" para que pueda apercibir la Verdad.