Cuando sufrimos un trauma o una herida emocional, el niño que aún vive dentro de nosotros, continúa respondiendo como si estuviera en peligro, por lo que nos impide dar respuestas adaptativas, adecuadas a nuestra edad y nivel de madurez. En práctica, ante determinadas situaciones, ese niño asustado, humillado o abandonado, toma el control. Por supuesto, en esos casos, puede hacer más daño que bien.
Los problemas vividos de los 0 a los 7 años con nuestros padres explican en un alto grado cómo será nuestra futura calidad de vida y cómo ello influirá en nuestro bienestar y ante nuestras dificultades. Es aquí donde se generan 5 tipos de personalidad partiendo de las 5 heridas de la infancia básicas:injusticia, rechazo, abandono, traición y humillación. Así, de alguna forma, a partir de estas 5 heridas emocionales o experiencias dolorosas de la infancia, conformaremos una parte de nuestra personalidad.
Si tuviste dificultades con tu progenitor de sexo contrario, tendrás dificultad para recibir amor, mientras que si tu progenitor del mismo sexo no ha sido un buen modelo, tendrás dificultad para expresar amor y amarte a ti mismo. Y esas dificultades, con toda probabilidad, se perpetúan en la edad adulta a no ser que sean sanadas.
