Pocas veces hacemos una re-evaluación de lo que sucedió, pocas veces cambiamos la mirada y nos situamos por sobre ciertas situaciones.
Cuantas veces nos pasó de quedarnos anclados en determinadas situaciones, o pegados a ideas negativas sobre alguna persona, y sin advertirlo casi pasan los años y en una conversación con alguien volvemos a evocar esa situación o persona describiéndola de la misma manera como lo hicimos años atrás, sin haber siquiera mediado una segunda revisión.
“Mi tía me dijo algo que no me gustó hace diez años por lo que no nos hablamos mas”, “dejé de saludar a un íntimo amigo porque sospeché que me mentía y no me atreví a sacarme la duda”, “no le perdono a mi padre haberse olvidado de felicitarme ese día que gané la medalla de fútbol cuando era chiquito”, en fin, miles de situaciones que se repiten…pero cabe plantearse la pregunta: ¿eran tan importantes?
