A menudo, tendemos a pensar en lo que no queremos en nuestras vidas.
Tenemos muy claro qué cosas no queremos que se manifiesten en nuestra realidad.
Al enfocar nuestros pensamientos de esta manera, se crea cierta atracción ya que aunque digamos que NO lo queremos, nuestros pensamientos siguen enfocados en esas cosas indeseables.
Estamos poniendo toda nuestra atención en lo negativo y nuestro cuerpo se contagia de esa energía.
Podemos sentir como nos contraemos y tenemos miedo, carencias, incomodidad. Sólo con pensar así, observa tu cuerpo ¿qué cambios ocurren?
