El tocar madera proviene de la creencia de los celtas de que muchos árboles estaban habitados por espíritus o que poseían espíritus propios y ésta tradición es mucho más antigua que la que despues le atribuirian los cristianos. Esta idea se aplicaba con mayor énfasis a cualquier árbol que tuviese una fuerte aura a su alrededor. Creían que determinados árboles tenían influencias curativas sobre los humanos. Es de este antiguo respeto por los poderes de los árboles, de donde procede la expresión “tocar madera”.
Como vienen sabemos los celtas eran un pueblo muy sabio, cuya conexión a la Madre Tierra era absoluta!, para ellos sus templos eran los bosques, solían hacer sus rituales donde los árboles hacían un círculo de manera natural, ellos comprendían toda esa sabiduría que antaño era algo habitual, la sabiduría que nos enseña la naturaleza.
