Date permiso para equivocarte, no hacerlo sería soberbio.
Date permiso para enojarte de vez en cuando, la justa indignación no es algo malo.
Date permiso para reírte a carcajadas cuando te vengan las ganas, no hacerlo es desacertado.
Date permiso para pasar ratos a solas sin culpa alguna y disfrútalo.
Date permiso para elegir con quién queres estar, no hacerlo sería forzarte y lo que uno hace forzado termina dañando.
