martes, 1 de marzo de 2016

¡TU DERECHO A LA VIDA!


Respira en tu miedo.
Inhala en el mismo centro de tu tristeza.
Oxigena tus dudas, tus incertidumbres. 
Dale a tu ira su lugar.
Estás cansado de abandonarte, amigo.
Estás cansado de las distracciones,
de darle la espalda a lo que está vivo
en tu tierno y despierto corazón.
Estás cansado de las grandes promesas espirituales.
De la felicidad eterna. De la alegría sin fin.
De la iluminada y pura perfección.
De la inmunidad.
De una vida sin dolor.

Estás cansado de las respuestas.
Incluso estás cansado de las preguntas.
Estás cansado de perseguir ideales,
de tratar de ser alguien más,
de convertirte a ti mismo en una copia al carbón.
Estás cansado de suplicar que te amen,
negándote a ti mismo para ganar algo de afecto,
o aprobación, o incluso atención.
El amor no es algo que se gane;
es lo que respiras,
es algo que brilla a través de tu piel,
iluminando este mundo herido.
Hay un dolor mucho más grande que el dolor,
y es el hecho de abandonarte a ti mismo.
Respira en tu miedo.
Inhala en el mismo centro de tu tristeza.
Oxigena tus dudas, tus incertidumbres.
Dale a tu ira su lugar.
Inclínate ante tu experiencia presente.
Mantente de pie con toda valentía en tu momento,
en cada momento de tu preciosa vida.
Porque eres digno, y completo,
y tienes el derecho de existir
exactamente como eres.
No huyas más, amigo.
Esos días han terminado.
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