sábado, 12 de marzo de 2016

Sueña, princesa, sueña...


He dejado de fumar por lo menos tres veces.
He dejado de creer en políticos, en la prensa.
He dejado de querer incluso cuando pensaba que nunca dejaría de hacerlo.
He dejado de lado. He dejado atrás.
He dejado de frente diciendo te odio con los ojos y te quiero con las lágrimas.
He dejado notas en espejos, cristales en labios y balas en recámaras.
Confieso que he dejado.
También me han dejado a mí.
Pero nunca, nunca, hasta el día de hoy he dejado de soñar. Bajo ningún concepto.
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