sábado, 20 de febrero de 2016

LA SENSIBILIDAD DEL ALMA..

Mientras caminamos por el sendero de la actual existencia en muchas ocasiones nos sentimos cohibidos de mostrarnos tan cual somos. Configuramos nuestras acciones obedeciendo ciertos parámetros que frenan el flujo natural de nuestros verdaderos sentimientos.
Muchos son los que optan por colocar su auténtico Yo en el cofre del olvido al claudicar ante una sociedad implacable bajo un estado de consciencia que pudiéramos llamar de supervivencia. Cada vez que tienden a elegir ser transparentes una voz desde la vieja energía les recuerda:
Solo los Fuertes sobreviven. Si quieres lograr tus sueños ocúltales a todos quien realmente eres.
Ya sea por acatar consejos ajenos o por temor a exhibir ciertos rasgos de falsa vulnerabilidad ese impulso genuino es aplazado y sustituido por una máscara que pretende evitar que nuestros semejantes descubran que nos conmueve, cual sublimes pueden llegar a ser nuestras emociones.
Hay múltiples aristas en lo que llaman el despertar. Una de ellas es bien simple. Al percatarnos que permanecer en el modo de supervivencia nos impide avanzar y mucho menos pretender llegar al estado ascendido estamos dando los primeros pasos para superar la dualidad. El temor nos mantiene demasiado alejados para conocernos entre sí. Una vez que nos sumergimos en ese proceso dejaremos de mirar cuerpos y comenzaremos a contemplar almas.

Es hora de echar a la hoguera de la purificación viejos conceptos.
La sensibilidad no es un bastión de la debilidad, es un ingrediente primordial de la iluminación y la maestría.
Ser sensible es ser compasivo, es ser benévolo, es ser bondadoso.
Todos los Maestros que han dejado sus huellas de luz lo fueron. Se atrevieron a desafiar el camino trillado de la Inconsciencia.
Atrévete a mostrar tu Luz con Humildad.
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