miércoles, 13 de mayo de 2015

Para pensar:


En las tempestades, los árboles más rígidos son los que se quiebran; mientras tanto los que son flexibles se curvan y dejan pasar a los fuertes vientos; cuando llega la calma ellos se encuentran firmes y fuertes.
Si la tormenta es severa e insistimos en enfrentarla, difícil será que al final nos mantengamos en pie. 
En la calma del diálogo todo se resuelve mejor, sin mucho esfuerzo ni desgastes.
Publicar un comentario